Marco Antonio Valencia Arvizu
CONCURSOS DE FÍSICA Y MATEMÁTICAS EN BUSCA DE TALENTO Y VOCACIÓN


UNA HISTORIA MUY ANTIGUA. Desde la más remota antigüedad, el hombre ha competido. Primeramente contra los elementos naturales y contra otras especies para lograr su supervivencia; después, ya que tuvo una organización social que le permitió asegurar su protección y su alimentación, ideó competencias deportivas que alcanzaron su máxima expresión en los juegos olímpicos de la antigua Grecia, realizados por vez primera en el año 776 antes de nuestra era. Este afán del hombre de superar a sus congéneres, pero principalmente de superarse a sí mismo, mediante la realización de hazañas que desafiaban sus capacidades físicas, además de otorgar honores a los ganadores, promovía el ejercicio del deporte en las comunidades, lo que conllevaba beneficios indiscutibles a los pueblos en cuanto a fortaleza, salud, disciplina y perseverancia.

Pero los retos no solamente estaban enfocados hacia el aspecto físico, también se desafiaba a la inteligencia mediante problemas en forma de acertijos, como lo revela un papiro egipcio del año 2200 a. de J.C. Son famosos los problemas planteados por los chinos y los indios en la antigüedad y en la Edad Media, y los torneos de matemáticas que se desarrollaban en Europa en la alta Edad Media y en el Renacimiento. En estos torneos, se planteaban problemas públicamente y se ofrecía una recompensa a quien encontrara la solución. En ocasiones eran las autoridades o las universidades quienes proponían los problemas, y a veces eran los propios matemáticos, a título personal; son célebres los retos que se lanzaban los algebristas italianos del siglo XVI para ver quién era capaz de resolver primero determinadas ecuaciones.

Este tipo de desafíos competitivos despertaba gran expectación y movía a la gente a interesarse en los temas y a tomar partido, como en toda competencia; fueron un excelente medio de comunicación que propició un avance más acelerado de la matemática, en aquella época en que la imprenta aun no había sido inventada y aun después, cuando todavía no se difundía su uso. Ocasionalmente, estos concursos fueron catalizadores que contribuyeron a decidir vocaciones: se dice que el interés de René Descartes (1596-1650) por la matemática surgió a raíz de haber resuelto, durante uno de sus viajes, un problema planteado públicamente en Flandes. Todavía en el siglo XX algunas sociedades científicas, como la Academia de París, planteaban sistemáticamente problemas y ofrecían premios a la mejor solución.

LOS CONCURSOS MODERNOS. A partir del siglo XIX, la matemática experimentó una diversificación y una profundización extraordinarias, de modo que se extinguieron los matemáticos que conocían todas sus ramas, al menos en sus aspectos más relevantes; se dice que Henri Poincaré (1854-1912) fue el último ejemplar de esta especie. Actualmente existen cerca de noventa ramas activas de la matemática, todas ellas con un grado de especialización y abstracción muy elevado, de modo que es muy difícil pensar en la organización de concursos de interés general para matemáticos a nivel profesional, por eso las competencias modernas de matemáticas se enfocan hacia los jóvenes que estudian bachillerato o inician su licenciatura.

Además de la razón anterior, existen otros motivos importantes: En esa etapa de su formación matemática, el joven puede resolver la mayoría de los problemas que se planteaban los matemáticos hasta el siglo XVII y muchos otros problemas interesantes más modernos. Por otra parte, a esa edad los jóvenes han alcanzado o están por alcanzar su plenitud física e intelectual y se encuentran en una etapa en la que deben optar por una profesión; de este modo, las competencias de matemáticas contribuyen a descubrir y reforzar vocaciones, a detectar estudiantes con aptitudes especiales para la solución de problemas y la investigación, a establecer comunicación entre jóvenes de gustos intelectuales afines, a promover la oferta educativa de las instituciones, a ampliar la visión de los concursantes y diversificar sus oportunidades, a propiociar la participación más activa de los estudiantes en su propia preparación y a fortalecer el desarrollo de la ciencia y la ingeniería con la captación de jóvenes talentosos.

La competencia nacional anual más antigua es la de Hungría, que data de 1894, y que se llamó Concurso Eötvös hasta 1949, año en que cambió su nombre por el Concurso Kürschák. Los antecedentes inmediatos de este concurso nacional pueden ubicarse en los exámenes de graduación y de revalidación de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, llamados "Mathematical Tripos", y en los "Concours", que eran exámenes de admisión para las "Grands Écoles" de Francia, es decir, la Escuela Normal y la Escuela Politécnica; todos estos exámenes eran esperados con expectación por estudiantes y profesores, tanto porque de ellos dependía el éxito o el fracaso de muchos jóvenes, como por el reto que implicaba la solución de algunos de los problemas que se presentaban. Es de señalarse que Hungría, pionera de los concursos nacionales de matemáticas, ha aportado una gran cantidad de matemáticos de primer nivel a la cultura universal.

A partir de 1949, diversos países han establecido concursos nacionales de matemáticas, la mayor parte de ellos llamados "Olimpiadas Matemáticas", nombre acuñado en la ex Unión Soviética en 1935 para designar un concurso nacional de matemáticas. Fue en 1959 cuando Rumania organizó la primera Olimpiada Matemática Internacional, con la participación de otros seis países: Bulgaria, Checoslovaquia, República Democrática Alemana, Hungría, Polonia y la Unión Soviética. Estos concursos se realizan por invitación y cada país presenta un equipo de hasta ocho estudiantes más un diputado y un delegado. Cada delegado propone a lo más cinco problemas y del total así acumulado, la nación sede escoge 18; los delegados se reúnen al principio de cada olimpiada para escoger, a su vez, seis problemas a resolver, de los cuales tres se resuelven un día y tres al día siguiente. Los delegados y diputados de cada país empiezan a calificar a su propio equipo, luego un grupo de la nación huésped revisa los resultados y se discuten los cambios de calificación. Finalmente se premian las puntuaciones más altas, individuales y por equipo, y las soluciones especialmente elegantes. Los idiomas oficiales son inglés, francés, alemán y ruso.

Finlandia se unió a esta competencia en 1964; Gran Bretaña, Francia e Italia lo hicieron en 1967. A partir de este año, el número de participantes se incrementó rápidamente: a la XIXa. Olimpiada realizada en Yugoslavia en 1977 asistieron 21, número que se elevó a 27 en la XXIIa., efectuada en Estados Unidos en 1981. Es de señalarse que la Olimpiada Matemática de 1980, programada para llevarse al cabo en Ulam Bator, Mongolia, fue cancelada de último momento. En julio de 1998 tuvo lugar en Taipei, Taiwan, la número XXXIX que congregó a 76 naciones, y en julio de 1999, al conmemorarse el aniversario cuadragésimo, el concurso retornará a Rumania. Los primeros países americanos que participaron fueron Cuba en 1971, Estados Unidos en 1974 y Brasil en 1978; México se incorporó en 1986.

CONCURSOS DE MATEMÁTICAS EN MÉXICO. La primera escuela de matemáticas de nuestro país fue la Facultad de Ciencias de la UNAM, fundada en 1938; anteriormente, se habían ofrecido solamente algunos cursos de matemáticas superiores en la Escuela de Altos Estudios de la Facultad de Filosofía y Letras de la propia Universidad Nacional. Así, los primeros matemáticos producidos en el país empezaron a integrarse a la vida profesional a principios de los cuarenta. Durante los años cincuenta y sesenta, poco a poco se fueron abriendo más escuelas de ciencias, todas ellas de alumnado muy escaso. La Escuela de Altos Estudios de la Universidad de Sonora, con sus carreras de Licenciado en Física, Licenciado en Matemáticas y Licenciado en Letras, inició sus actividades en marzo de 1964; a principios de 1968 tenía un total de 25 alumnos en las licenciaturas de física y matemáticas, distribuidos del modo siguiente: trece en primer año; ocho en segundo, tres en tercero y uno en cuarto; por supuesto, aun no había egresados.

También a principios de 1968 había en todo México doce escuelas de ciencias, de las cuales la Facultad de Ciencias de la UNAM, la Escuela Superior de Física y Matemáticas del IPN, la Escuela de Altos Estudios de la Universidad de Sonora y las pertenecientes al Instituto Tecnológico de Monterrey, a la Universidad Autónoma de Nuevo León y a la Universidad Veracruzana ofrecían las carreras de matemáticas y de física, en tanto que la Universidad Autónoma de Yucatán ofrecía solamente la de matemáticas y la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, la de física. En total, siete instituciones impartían la licenciatura en matemáticas y siete la licenciatura en física. En ese momento, el número total de matemáticos en toda la República ascendía aproximadamente a unos 120, de los cuales apenas 25 tenían el grado de doctor en ciencias, 11 de ellos doctorados en nuestro propio país; por otra parte, el número de físicos llegaba a unos 250, de los cuales alrededor de 70 habían obtenido ya su doctorado. Para compararnos con el país más productivo, mencionemos que tan sólo en 1966 las universidades de Estados Unidos otorgaron 757 doctorados en matemáticas.

La Escuela Superior de Física y Matemáticas, en colaboración con la Sociedad Matemática Mexicana y la Sociedad Mexicana de Física, convocó en 1964 al Primer Concurso Nacional de Física y Matemáticas, cuyas versiones segunda, tercera y cuarta se llevaron al cabo en 1965, 1966 y 1977, respectivamente. La larga interrupción se explica por las severas repercusiones que tuvo en la UNAM y en el IPN el movimiento estudiantil de 1968 con su trágico desenlace. Por otra parte, el hecho de que no se haya vuelto a convocar a este concurso nacional después de 1977, puede deberse al cambio que estaba ocurriendo en la conformación de la enseñanza y la investigación de las matemáticas en nuestro país, pues se habían incorporado a estas actividades nuevas universidades como la Universidad Autónoma Metropolitana, y comenzaban a afirmarse las políticas de descentralización de la educación superior, lo que conducía implícitamente a la necesidad de buscar una nueva institución convocante al concurso.

De la Sociedad Matemática Mexicana surgió, a principios de los ochenta, el propósito de integrar a México al movimiento de la Olimpiada Matemática Internacional; para ello se enviaron primero observadores y luego se preparó el primer equipo de estudiantes, el cual compitió en 1986. Por otra parte, para asegurar un flujo natural de estudiantes hacia la Olimpiada Matemática Internacional, en 1985 y en 1986 se realizaron concursos nacionales y en 1987 tuvo lugar la primera Olimpiada Mexicana de Matemáticas, la cual continúa realizándose anualmente, convocada y organizada por la Sociedad Matemática Mexicana. Los estudiantes con los mejores puntajes en esta Olimpiada reciben un entrenamiento especial y de entre ellos se escoge la Selección Nacional, que representará a México en las competencias internacionales, como la Olimpiada Matemática Iberoamericana, la de la Cuenca del Pacífico y la Internacional. El equipo de México ha ocupado un segundo y dos terceros lugares en la Olimpiada Matemática Iberoamericana, la cual se realiza desde 1986; en septiembre de 1998, en Puerto Plata, República Dominicana, el equipo mexicano ocupó el quinto lugar de un total de 19. A nivel individual, ha obtenido tres medallas de oro, 14 de plata, 13 de bronce y tres menciones honoríficas; la XIV Olimpiada Matemática Iberoamericana está convocada para realizarse en Cuba en 1999. Por lo que respecta al desempeño en la Olimpiada Matemática Internacional, la posición del equipo de México ha oscilado entre los lugares 35 y 45; en 1998 ocupó el lugar 42 entre los 76 equipos competidores. Individualmente, se han obtenido dos medallas de plata, nueve de bronce y 14 menciones honoríficas.

ORIGEN DE LOS CONCURSOS EN SONORA. A mediados de noviembre de 1965 me encontraba cursando el primer año de la Licenciatura en Matemáticas en la Escuela de Altos Estudios de la Universidad de Sonora cuando llegó la convocatoria para participar en el Segundo Concurso Nacional de Física y Matemáticas. La recibió la maestra Manuela Garín de Álvarez, entonces directora de la Escuela y mi profesora de Geometría Moderna, quien no sólo me invitó a participar, sino que gestionó ante el rector, doctor Moisés Canale Rodríguez, los recursos necesarios para el traslado y estancia en la Ciudad de México, del 12 al 17 de diciembre de 1965, de la delegación sonorense al concurso, la cual, entre paréntesis, estaba integrada solamente por el de la voz. La obtención del primer lugar en matemáticas, disciplina en la que participé, fue no solamente ocasión de una satisfacción personal, sino también motivo de orgullo para la Escuela Preparatoria Central de la Universidad y para la propia Escuela de Altos Estudios, aparte de carta justificada adicional para las autoridades universitarias que habían tenido la visión, a pesar de opiniones adversas, de fundar la joven Escuela.

A mediados de 1966 llegó a Hermosillo el doctor Oscar Valdivia Gutiérrez a hacerse cargo de la dirección de la Escuela y con la participación de autoridades, profesores y alumnos, se realizaron diversas actividades para dar a conocer en todas las escuelas preparatorias del Estado las carreras que ofrecía Altos Estudios. En las reuniones comentábamos la importancia de incluir un concurso de física y matemáticas como motivador para que los preparatorianos conocieran estas carreras y pudieran optar por ellas. Pasaron así más de dos años. A finales de 1968 y con motivo de la renuncia del doctor Valdivia a la dirección de la Escuela, el Consejo Universitario designó al licenciado Ricardo Valenzuela Galindo como nuevo director; aprovechando la circunstancia del nombramiento, tan pronto como tomó posesión de su cargo lo abordé para plantearle mi deseo de organizar el Primer Concurso Estatal de Física y Matemáticas, exponiéndole los antecedentes, bondades y necesidades del proyecto y solicitándole su apoyo para realizarlo.

El licenciado Valenzuela aceptó con verdadero entusiasmo la propuesta y procedió de inmediato a concertar varias entrevistas con autoridades y empresarios. Tanto el rector, doctor Federico Sotelo Ortiz, como el director general de Educación del Estado, profesor Gabriel Villegas Maytorena, apoyaron de inmediato la propuesta, aceptando ser las instituciones convocantes al concurso y aportar los dos primeros premios. Los segundos y terceros premios fueron otorgados por el profesor Horacio Soria Larrea, la Asociación de Organismos de Agricultores del Norte de Sonora, el Banco Ganadero y Agrícola y la Unión Ganadera Regional de Sonora. El profesor Enrique Valle Flores hizo una aportación especial adicional al primer premio de matemáticas.

La convocatoria, redactada por quien escribe siguiendo en términos generales el modelo del concurso en el que había participado, se publicó en enero de 1969. Lanzada la convocatoria y asegurados los premios, que eran de dos mil, mil y quinientos pesos para los primeros, segundos y terceros lugares, respectivamente, seguía la nada fácil tarea de conseguir concursantes. Para ello, casi exclusivamente con recursos propios, visité diez de las once escuelas preparatorias que funcionaban entonces en Sonora: tres pertenecían a la Universidad de Sonora (Hermosillo, Magdalena y Navojoa), cuatro eran federales por cooperación (Nogales, Cananea, San Luis Río Colorado y Empalme), una pertenecía al Instituto Tecnológico de Sonora (Ciudad Obregón), una era técnica federal (Escuela Técnica Industrial y Comercial 26, de Hermosillo, ahora CBTIS 11) y dos eran particulares incorporadas (Colegio Regis, de Hermosillo, e Instituto Lasalle, de Ciudad Obregón). Por su lejanía, no pude visitar la preparatoria de San Luis Río Colorado.

En estas visitas distribuía convocatorias y solicitudes de inscripción, y procuraba platicar con autoridades, profesores y estudiantes para explicarles los objetivos del concurso, cómo se desarrollaría, y el tipo de conocimientos y habilidades a evaluar. Así, animaba a los estudiantes a participar, solicitaba la ayuda de los profesores para preparar a los estudiantes y pedía el apoyo de las autoridades para ambos, procurando convencerlas de que el concurso no sería un escaparate donde quedaría expuesto el desempeño de su escuela, puesto que la participación de 11 concursantes en física y 42 en matemáticas, procedentes de Hermosillo, Magdalena, Empalme, Ciudad Obregón y Navojoa. Como culminación, la entrega de premios se realizó en una ceremonia especial el día 28 de mayo y enviamos por correo a todos los participantes una copia de las soluciones de todos los problemas planteados durante el concurso.

TREINTA AÑOS DE CONCURSOS EN SONORA. Después de 1969, el Concurso Estatal de Física y Matemáticas continuó realizándose anualmente, conservando la participación de conferencias a los concursantes y la aplicación de dos exámenes eliminatorios escritos y un examen final oral, como sucedió en el primero de ellos. Además, se fue enriqueciendo con la adición de nuevas actividades como exposiciones, exhibición de películas y recorridos por las instalaciones; con motivo del bicentenario del nacimiento de Carl Friedrich Gauss (1777-1855), a partir de 1977 también se aprovechó la oportunidad para destacar el trabajo de un físico o de un matemático notable o especialmente importante para la Universidad de Sonora, dedicándole el concurso.

Los primeros tres concursos fueron convocados por la Universidad de Sonora y la Dirección General de Educación del Estado y los primeros cubiertos por patrocinadores diversos; los concursos IV y V fueron convocados ya solamente por la Universidad de Sonora, a través de la Escuela de Altos Estudios; del VI al IX se contó también con el patrocinio del Conacyt. La Escuela de Altos Estudios fue la convocante del VI al XV, es decir, de 1974 a 1983, año en que ésta clausuró sus trabajos para dar paso al nacimiento de los Departamentos de Fisica, de Matemáticas y de Humanidades; con el fin de mantener unidos los concursos y de que sirvieran, a la vez, como lazo de unión entre los dos nuevos departamentos primeramente mencionados, se acordó que la convocatoria fuera conjunta a partir de 1984 y que la organización recayera alternadamente en cada uno de ellos.

En 1982, a consecuencia de un conflicto laboral muy prolongado que paralizó las actividades de la Universidad de Sonora, no fue posible concluir la realización del XIV Concurso Estatal; salvo este incidente , el concurso se ha desarrollado ininterrumpidamente durante treinta años, lo que lo convierte en el más antiguo de su género en nuestro país. Por otra parte, en 1983 el concurso se volvió regional, cuando se extendió la convocatoria a los estudiantes de nivel medio superior de Chihuahua, Sinaloa, Baja California y Baja California Sur. Como parte de la organización de estos concursos regionales, en 1988 se establecieron también el Concurso Experimental de Física y el Concurso Preselectivo de Matemáticas, este último como etapa estatal previa de la Olimpiada Nacional de Matemáticas. Sin embargo, desde 1993 participan directamente en la conformación de esta preselección todos los subsistemas de bachillerato en el Estado como CBTIS, CBTA, CECYTES, Colegio de Bachilleres, preparatorias incorporadas a la Universidad de Sonora, seleccionando mediante sus propios mecanismos, generalmente concursos internos, a los estudiantes que los representen en la Preselección Estatal.

Es importante destacar el buen nivel de los concursos realizados en nuestro Estado. En 1977, después de haber obtenido el segundo lugar en matemáticas en el IX Concurso Estatal, Alejandro Martínez Duarte obtuvo el primer lugar en Matemáticas en el IV Concurso Nacional. En lo que se refiere a los estudiantes preseleccionados olímpicos, tres de ellos han ocupado primeros lugares en las Olimpiadas Nacionales de Matemáticas: Gabriela Guadalupe Hinojosa Palafox y Martín Eduardo Frías Armenta en 1988, y Carlos Tapia Velasco en 1994; además, hasta la fecha han obtenido 9 segundos lugares, 23 terceros y una mención honorífica.

A treinta años de su inicio en Sonora, es muy satisfactorio observar que los Concursos de Física y Matemáticas mantienen una vigencia y su propósito, convertidos en una tradición anual que atrae la atención de los estudiantes de bachillerato de la región, todo ello gracias a cientos de personas que, a lo largo de treinta años, han aportado su trabajo, su tiempo y su entusiasmo para organizar, reforzar y difundir los concursos, y para invitar, recibir, atender, informar, evaluar y reconocer a los concursantes. Decenas de éstos son ahora físicos o matemáticos profesionales que han enriquecido notablemente el medio científico de Sonora y de México. A todos los que han contribuido con su esfuerzo a que aquella pequeña semilla plantada en 1969 germinara, se arraigara, creciera y fructificara, nuestro reconocimiento y gratitud. Llegar a treinta años de esfuerzo sostenido, además de ser un motivo muy válido de satisfacción, representa también una oportunidad para reflexionar sobre la calidad y resultados, no sólo de los concursos sino de toda la enseñanza de la matemática en Sonora y en México, y para preguntarnos qué podemos hacer para mejorarlos. La juventud está llena de talento y vocación, pero corresponde a los no tan jóvenes crear las condiciones para que se manifiesten y desarrollen a plenitud.

Referencias:
(1) International Mathematical Olympiads 1959-1977. Samuel L. Greitzer. New Mathematical Library, Vol. 27. The Mathematical Association of America.
(2) International Mathematical Olympiads 1978-1985. Murray S. Klamkin. New Mathematical Library, Vol. 31. The Mathematical Association of America.
(3) Las Olimpiadas Matemáticas. Alejandro Illanes. Carta Informativa de la Sociedad Matemática Mexicana, septiembre de 1998.
(4) 12ª. Olimpiada Mexicana de Matemáticas. Carta Informativa de la Sociedad Matemática Mexicana, diciembre de 1998.
(5) El Primer Concurso Estatal de Física y Matemáticas. Marco Antonio Valencia Arvizu. Boletín del Departamento de Matemáticas de la Universidad de Sonora; abril de 1986.
(6) Olimpiadas Matemáticas.