UNA HISTORIA
MUY ANTIGUA. Desde la más remota antigüedad, el hombre ha competido.
Primeramente contra los elementos naturales y contra otras especies para lograr
su supervivencia; después, ya que tuvo una organización social que le permitió
asegurar su protección y su alimentación, ideó competencias deportivas que
alcanzaron su máxima expresión en los juegos olímpicos de la antigua Grecia,
realizados por vez primera en el año 776 antes de nuestra era. Este afán del
hombre de superar a sus congéneres, pero principalmente de superarse a sí mismo,
mediante la realización de hazañas que desafiaban sus capacidades físicas,
además de otorgar honores a los ganadores, promovía el ejercicio del deporte en
las comunidades, lo que conllevaba beneficios indiscutibles a los pueblos en
cuanto a fortaleza, salud, disciplina y perseverancia.
Pero los retos no solamente estaban enfocados hacia el aspecto
físico, también se desafiaba a la inteligencia mediante problemas en forma de
acertijos, como lo revela un papiro egipcio del año 2200 a. de J.C. Son famosos
los problemas planteados por los chinos y los indios en la antigüedad y en la
Edad Media, y los torneos de matemáticas que se desarrollaban en Europa en la
alta Edad Media y en el Renacimiento. En estos torneos, se planteaban problemas
públicamente y se ofrecía una recompensa a quien encontrara la solución. En
ocasiones eran las autoridades o las universidades quienes proponían los
problemas, y a veces eran los propios matemáticos, a título personal; son
célebres los retos que se lanzaban los algebristas italianos del siglo XVI para
ver quién era capaz de resolver primero determinadas ecuaciones.
Este tipo de desafíos competitivos despertaba gran expectación
y movía a la gente a interesarse en los temas y a tomar partido, como en toda
competencia; fueron un excelente medio de comunicación que propició un avance
más acelerado de la matemática, en aquella época en que la imprenta aun no había
sido inventada y aun después, cuando todavía no se difundía su uso.
Ocasionalmente, estos concursos fueron catalizadores que contribuyeron a decidir
vocaciones: se dice que el interés de René Descartes (1596-1650) por la
matemática surgió a raíz de haber resuelto, durante uno de sus viajes, un
problema planteado públicamente en Flandes. Todavía en el siglo XX algunas
sociedades científicas, como la Academia de París, planteaban sistemáticamente
problemas y ofrecían premios a la mejor solución.
LOS CONCURSOS MODERNOS. A partir del siglo XIX, la
matemática experimentó una diversificación y una profundización extraordinarias,
de modo que se extinguieron los matemáticos que conocían todas sus ramas, al
menos en sus aspectos más relevantes; se dice que Henri Poincaré (1854-1912) fue
el último ejemplar de esta especie. Actualmente existen cerca de noventa ramas
activas de la matemática, todas ellas con un grado de especialización y
abstracción muy elevado, de modo que es muy difícil pensar en la organización de
concursos de interés general para matemáticos a nivel profesional, por eso las
competencias modernas de matemáticas se enfocan hacia los jóvenes que estudian
bachillerato o inician su licenciatura.
Además de la razón anterior, existen otros motivos importantes:
En esa etapa de su formación matemática, el joven puede resolver la mayoría de
los problemas que se planteaban los matemáticos hasta el siglo XVII y muchos
otros problemas interesantes más modernos. Por otra parte, a esa edad los
jóvenes han alcanzado o están por alcanzar su plenitud física e intelectual y se
encuentran en una etapa en la que deben optar por una profesión; de este modo,
las competencias de matemáticas contribuyen a descubrir y reforzar vocaciones, a
detectar estudiantes con aptitudes especiales para la solución de problemas y la
investigación, a establecer comunicación entre jóvenes de gustos intelectuales
afines, a promover la oferta educativa de las instituciones, a ampliar la visión
de los concursantes y diversificar sus oportunidades, a propiociar la
participación más activa de los estudiantes en su propia preparación y a
fortalecer el desarrollo de la ciencia y la ingeniería con la captación de
jóvenes talentosos.
La competencia nacional anual más antigua es la de Hungría, que
data de 1894, y que se llamó Concurso Eötvös hasta 1949, año en que cambió su
nombre por el Concurso Kürschák. Los antecedentes inmediatos de este concurso
nacional pueden ubicarse en los exámenes de graduación y de revalidación de la
Universidad de Cambridge, Inglaterra, llamados "Mathematical Tripos", y en los
"Concours", que eran exámenes de admisión para las "Grands Écoles" de Francia,
es decir, la Escuela Normal y la Escuela Politécnica; todos estos exámenes eran
esperados con expectación por estudiantes y profesores, tanto porque de ellos
dependía el éxito o el fracaso de muchos jóvenes, como por el reto que implicaba
la solución de algunos de los problemas que se presentaban. Es de señalarse que
Hungría, pionera de los concursos nacionales de matemáticas, ha aportado una
gran cantidad de matemáticos de primer nivel a la cultura universal.
A partir de 1949, diversos países han establecido concursos
nacionales de matemáticas, la mayor parte de ellos llamados "Olimpiadas
Matemáticas", nombre acuñado en la ex Unión Soviética en 1935 para designar un
concurso nacional de matemáticas. Fue en 1959 cuando Rumania organizó la primera
Olimpiada Matemática Internacional, con la participación de otros seis países:
Bulgaria, Checoslovaquia, República Democrática Alemana, Hungría, Polonia y la
Unión Soviética. Estos concursos se realizan por invitación y cada país presenta
un equipo de hasta ocho estudiantes más un diputado y un delegado. Cada delegado
propone a lo más cinco problemas y del total así acumulado, la nación sede
escoge 18; los delegados se reúnen al principio de cada olimpiada para escoger,
a su vez, seis problemas a resolver, de los cuales tres se resuelven un día y
tres al día siguiente. Los delegados y diputados de cada país empiezan a
calificar a su propio equipo, luego un grupo de la nación huésped revisa los
resultados y se discuten los cambios de calificación. Finalmente se premian las
puntuaciones más altas, individuales y por equipo, y las soluciones
especialmente elegantes. Los idiomas oficiales son inglés, francés, alemán y
ruso.
Finlandia se unió a esta competencia en 1964; Gran Bretaña,
Francia e Italia lo hicieron en 1967. A partir de este año, el número de
participantes se incrementó rápidamente: a la XIXa. Olimpiada realizada en
Yugoslavia en 1977 asistieron 21, número que se elevó a 27 en la XXIIa.,
efectuada en Estados Unidos en 1981. Es de señalarse que la Olimpiada Matemática
de 1980, programada para llevarse al cabo en Ulam Bator, Mongolia, fue cancelada
de último momento. En julio de 1998 tuvo lugar en Taipei, Taiwan, la número
XXXIX que congregó a 76 naciones, y en julio de 1999, al conmemorarse el
aniversario cuadragésimo, el concurso retornará a Rumania. Los primeros países
americanos que participaron fueron Cuba en 1971, Estados Unidos en 1974 y Brasil
en 1978; México se incorporó en 1986.
CONCURSOS DE MATEMÁTICAS EN MÉXICO. La primera escuela
de matemáticas de nuestro país fue la Facultad de Ciencias de la UNAM, fundada
en 1938; anteriormente, se habían ofrecido solamente algunos cursos de
matemáticas superiores en la Escuela de Altos Estudios de la Facultad de
Filosofía y Letras de la propia Universidad Nacional. Así, los primeros
matemáticos producidos en el país empezaron a integrarse a la vida profesional a
principios de los cuarenta. Durante los años cincuenta y sesenta, poco a poco se
fueron abriendo más escuelas de ciencias, todas ellas de alumnado muy escaso. La
Escuela de Altos Estudios de la Universidad de Sonora, con sus carreras de
Licenciado en Física, Licenciado en Matemáticas y Licenciado en Letras, inició
sus actividades en marzo de 1964; a principios de 1968 tenía un total de 25
alumnos en las licenciaturas de física y matemáticas, distribuidos del modo
siguiente: trece en primer año; ocho en segundo, tres en tercero y uno en
cuarto; por supuesto, aun no había egresados.
También a principios de 1968 había en todo México doce escuelas
de ciencias, de las cuales la Facultad de Ciencias de la UNAM, la Escuela
Superior de Física y Matemáticas del IPN, la Escuela de Altos Estudios de la
Universidad de Sonora y las pertenecientes al Instituto Tecnológico de
Monterrey, a la Universidad Autónoma de Nuevo León y a la Universidad
Veracruzana ofrecían las carreras de matemáticas y de física, en tanto que la
Universidad Autónoma de Yucatán ofrecía solamente la de matemáticas y la
Universidad Autónoma de San Luis Potosí, la de física. En total, siete
instituciones impartían la licenciatura en matemáticas y siete la licenciatura
en física. En ese momento, el número total de matemáticos en toda la República
ascendía aproximadamente a unos 120, de los cuales apenas 25 tenían el grado de
doctor en ciencias, 11 de ellos doctorados en nuestro propio país; por otra
parte, el número de físicos llegaba a unos 250, de los cuales alrededor de 70
habían obtenido ya su doctorado. Para compararnos con el país más productivo,
mencionemos que tan sólo en 1966 las universidades de Estados Unidos otorgaron
757 doctorados en matemáticas.
La Escuela Superior de Física y Matemáticas, en colaboración
con la Sociedad Matemática Mexicana y la Sociedad Mexicana de Física, convocó en
1964 al Primer Concurso Nacional de Física y Matemáticas, cuyas versiones
segunda, tercera y cuarta se llevaron al cabo en 1965, 1966 y 1977,
respectivamente. La larga interrupción se explica por las severas repercusiones
que tuvo en la UNAM y en el IPN el movimiento estudiantil de 1968 con su trágico
desenlace. Por otra parte, el hecho de que no se haya vuelto a convocar a este
concurso nacional después de 1977, puede deberse al cambio que estaba ocurriendo
en la conformación de la enseñanza y la investigación de las matemáticas en
nuestro país, pues se habían incorporado a estas actividades nuevas
universidades como la Universidad Autónoma Metropolitana, y comenzaban a
afirmarse las políticas de descentralización de la educación superior, lo que
conducía implícitamente a la necesidad de buscar una nueva institución
convocante al concurso.
De la Sociedad Matemática Mexicana surgió, a principios de los
ochenta, el propósito de integrar a México al movimiento de la Olimpiada
Matemática Internacional; para ello se enviaron primero observadores y luego se
preparó el primer equipo de estudiantes, el cual compitió en 1986. Por otra
parte, para asegurar un flujo natural de estudiantes hacia la Olimpiada
Matemática Internacional, en 1985 y en 1986 se realizaron concursos nacionales y
en 1987 tuvo lugar la primera Olimpiada Mexicana de Matemáticas, la cual
continúa realizándose anualmente, convocada y organizada por la Sociedad
Matemática Mexicana. Los estudiantes con los mejores puntajes en esta Olimpiada
reciben un entrenamiento especial y de entre ellos se escoge la Selección
Nacional, que representará a México en las competencias internacionales, como la
Olimpiada Matemática Iberoamericana, la de la Cuenca del Pacífico y la
Internacional. El equipo de México ha ocupado un segundo y dos terceros lugares
en la Olimpiada Matemática Iberoamericana, la cual se realiza desde 1986; en
septiembre de 1998, en Puerto Plata, República Dominicana, el equipo mexicano
ocupó el quinto lugar de un total de 19. A nivel individual, ha obtenido tres
medallas de oro, 14 de plata, 13 de bronce y tres menciones honoríficas; la XIV
Olimpiada Matemática Iberoamericana está convocada para realizarse en Cuba en
1999. Por lo que respecta al desempeño en la Olimpiada Matemática Internacional,
la posición del equipo de México ha oscilado entre los lugares 35 y 45; en 1998
ocupó el lugar 42 entre los 76 equipos competidores. Individualmente, se han
obtenido dos medallas de plata, nueve de bronce y 14 menciones honoríficas.
ORIGEN DE LOS CONCURSOS EN SONORA. A mediados de
noviembre de 1965 me encontraba cursando el primer año de la Licenciatura en
Matemáticas en la Escuela de Altos Estudios de la Universidad de Sonora cuando
llegó la convocatoria para participar en el Segundo Concurso Nacional de Física
y Matemáticas. La recibió la maestra Manuela Garín de Álvarez, entonces
directora de la Escuela y mi profesora de Geometría Moderna, quien no sólo me
invitó a participar, sino que gestionó ante el rector, doctor Moisés Canale
Rodríguez, los recursos necesarios para el traslado y estancia en la Ciudad de
México, del 12 al 17 de diciembre de 1965, de la delegación sonorense al
concurso, la cual, entre paréntesis, estaba integrada solamente por el de la
voz. La obtención del primer lugar en matemáticas, disciplina en la que
participé, fue no solamente ocasión de una satisfacción personal, sino también
motivo de orgullo para la Escuela Preparatoria Central de la Universidad y para
la propia Escuela de Altos Estudios, aparte de carta justificada adicional para
las autoridades universitarias que habían tenido la visión, a pesar de opiniones
adversas, de fundar la joven Escuela.
A mediados de 1966 llegó a Hermosillo el doctor Oscar Valdivia
Gutiérrez a hacerse cargo de la dirección de la Escuela y con la participación
de autoridades, profesores y alumnos, se realizaron diversas actividades para
dar a conocer en todas las escuelas preparatorias del Estado las carreras que
ofrecía Altos Estudios. En las reuniones comentábamos la importancia de incluir
un concurso de física y matemáticas como motivador para que los preparatorianos
conocieran estas carreras y pudieran optar por ellas. Pasaron así más de dos
años. A finales de 1968 y con motivo de la renuncia del doctor Valdivia a la
dirección de la Escuela, el Consejo Universitario designó al licenciado Ricardo
Valenzuela Galindo como nuevo director; aprovechando la circunstancia del
nombramiento, tan pronto como tomó posesión de su cargo lo abordé para
plantearle mi deseo de organizar el Primer Concurso Estatal de Física y
Matemáticas, exponiéndole los antecedentes, bondades y necesidades del proyecto
y solicitándole su apoyo para realizarlo.
El licenciado Valenzuela aceptó con verdadero entusiasmo la
propuesta y procedió de inmediato a concertar varias entrevistas con autoridades
y empresarios. Tanto el rector, doctor Federico Sotelo Ortiz, como el director
general de Educación del Estado, profesor Gabriel Villegas Maytorena, apoyaron
de inmediato la propuesta, aceptando ser las instituciones convocantes al
concurso y aportar los dos primeros premios. Los segundos y terceros premios
fueron otorgados por el profesor Horacio Soria Larrea, la Asociación de
Organismos de Agricultores del Norte de Sonora, el Banco Ganadero y Agrícola y
la Unión Ganadera Regional de Sonora. El profesor Enrique Valle Flores hizo una
aportación especial adicional al primer premio de matemáticas.
La convocatoria, redactada por quien escribe siguiendo en
términos generales el modelo del concurso en el que había participado, se
publicó en enero de 1969. Lanzada la convocatoria y asegurados los premios, que
eran de dos mil, mil y quinientos pesos para los primeros, segundos y terceros
lugares, respectivamente, seguía la nada fácil tarea de conseguir concursantes.
Para ello, casi exclusivamente con recursos propios, visité diez de las once
escuelas preparatorias que funcionaban entonces en Sonora: tres pertenecían a la
Universidad de Sonora (Hermosillo, Magdalena y Navojoa), cuatro eran federales
por cooperación (Nogales, Cananea, San Luis Río Colorado y Empalme), una
pertenecía al Instituto Tecnológico de Sonora (Ciudad Obregón), una era técnica
federal (Escuela Técnica Industrial y Comercial 26, de Hermosillo, ahora CBTIS
11) y dos eran particulares incorporadas (Colegio Regis, de Hermosillo, e
Instituto Lasalle, de Ciudad Obregón). Por su lejanía, no pude visitar la
preparatoria de San Luis Río Colorado.
En estas visitas distribuía convocatorias y solicitudes de
inscripción, y procuraba platicar con autoridades, profesores y estudiantes para
explicarles los objetivos del concurso, cómo se desarrollaría, y el tipo de
conocimientos y habilidades a evaluar. Así, animaba a los estudiantes a
participar, solicitaba la ayuda de los profesores para preparar a los
estudiantes y pedía el apoyo de las autoridades para ambos, procurando
convencerlas de que el concurso no sería un escaparate donde quedaría expuesto
el desempeño de su escuela, puesto que la participación de 11 concursantes en
física y 42 en matemáticas, procedentes de Hermosillo, Magdalena, Empalme,
Ciudad Obregón y Navojoa. Como culminación, la entrega de premios se realizó en
una ceremonia especial el día 28 de mayo y enviamos por correo a todos los
participantes una copia de las soluciones de todos los problemas planteados
durante el concurso.
TREINTA AÑOS DE CONCURSOS EN SONORA. Después de 1969, el
Concurso Estatal de Física y Matemáticas continuó realizándose anualmente,
conservando la participación de conferencias a los concursantes y la aplicación
de dos exámenes eliminatorios escritos y un examen final oral, como sucedió en
el primero de ellos. Además, se fue enriqueciendo con la adición de nuevas
actividades como exposiciones, exhibición de películas y recorridos por las
instalaciones; con motivo del bicentenario del nacimiento de Carl Friedrich
Gauss (1777-1855), a partir de 1977 también se aprovechó la oportunidad para
destacar el trabajo de un físico o de un matemático notable o especialmente
importante para la Universidad de Sonora, dedicándole el concurso.
Los primeros tres concursos fueron convocados por la
Universidad de Sonora y la Dirección General de Educación del Estado y los
primeros cubiertos por patrocinadores diversos; los concursos IV y V fueron
convocados ya solamente por la Universidad de Sonora, a través de la Escuela de
Altos Estudios; del VI al IX se contó también con el patrocinio del Conacyt. La
Escuela de Altos Estudios fue la convocante del VI al XV, es decir, de 1974 a
1983, año en que ésta clausuró sus trabajos para dar paso al nacimiento de los
Departamentos de Fisica, de Matemáticas y de Humanidades; con el fin de mantener
unidos los concursos y de que sirvieran, a la vez, como lazo de unión entre los
dos nuevos departamentos primeramente mencionados, se acordó que la convocatoria
fuera conjunta a partir de 1984 y que la organización recayera alternadamente en
cada uno de ellos.
En 1982, a consecuencia de un conflicto laboral muy prolongado
que paralizó las actividades de la Universidad de Sonora, no fue posible
concluir la realización del XIV Concurso Estatal; salvo este incidente , el
concurso se ha desarrollado ininterrumpidamente durante treinta años, lo que lo
convierte en el más antiguo de su género en nuestro país. Por otra parte, en
1983 el concurso se volvió regional, cuando se extendió la convocatoria a los
estudiantes de nivel medio superior de Chihuahua, Sinaloa, Baja California y
Baja California Sur. Como parte de la organización de estos concursos
regionales, en 1988 se establecieron también el Concurso Experimental de Física
y el Concurso Preselectivo de Matemáticas, este último como etapa estatal previa
de la Olimpiada Nacional de Matemáticas. Sin embargo, desde 1993 participan
directamente en la conformación de esta preselección todos los subsistemas de
bachillerato en el Estado como CBTIS, CBTA, CECYTES, Colegio de Bachilleres,
preparatorias incorporadas a la Universidad de Sonora, seleccionando mediante
sus propios mecanismos, generalmente concursos internos, a los estudiantes que
los representen en la Preselección Estatal.
Es importante destacar el buen nivel de los concursos
realizados en nuestro Estado. En 1977, después de haber obtenido el segundo
lugar en matemáticas en el IX Concurso Estatal, Alejandro Martínez Duarte obtuvo
el primer lugar en Matemáticas en el IV Concurso Nacional. En lo que se refiere
a los estudiantes preseleccionados olímpicos, tres de ellos han ocupado primeros
lugares en las Olimpiadas Nacionales de Matemáticas: Gabriela Guadalupe Hinojosa
Palafox y Martín Eduardo Frías Armenta en 1988, y Carlos Tapia Velasco en 1994;
además, hasta la fecha han obtenido 9 segundos lugares, 23 terceros y una
mención honorífica.
A treinta años de su inicio en Sonora, es muy satisfactorio
observar que los Concursos de Física y Matemáticas mantienen una vigencia y su
propósito, convertidos en una tradición anual que atrae la atención de los
estudiantes de bachillerato de la región, todo ello gracias a cientos de
personas que, a lo largo de treinta años, han aportado su trabajo, su tiempo y
su entusiasmo para organizar, reforzar y difundir los concursos, y para invitar,
recibir, atender, informar, evaluar y reconocer a los concursantes. Decenas de
éstos son ahora físicos o matemáticos profesionales que han enriquecido
notablemente el medio científico de Sonora y de México. A todos los que han
contribuido con su esfuerzo a que aquella pequeña semilla plantada en 1969
germinara, se arraigara, creciera y fructificara, nuestro reconocimiento y
gratitud. Llegar a treinta años de esfuerzo sostenido, además de ser un motivo
muy válido de satisfacción, representa también una oportunidad para reflexionar
sobre la calidad y resultados, no sólo de los concursos sino de toda la
enseñanza de la matemática en Sonora y en México, y para preguntarnos qué
podemos hacer para mejorarlos. La juventud está llena de talento y vocación,
pero corresponde a los no tan jóvenes crear las condiciones para que se
manifiesten y desarrollen a plenitud.
Referencias:
(1) International Mathematical Olympiads
1959-1977. Samuel L. Greitzer. New Mathematical Library, Vol. 27. The
Mathematical Association of America.
(2) International Mathematical Olympiads
1978-1985. Murray S. Klamkin. New Mathematical Library, Vol. 31. The
Mathematical Association of America.
(3) Las Olimpiadas Matemáticas.
Alejandro Illanes. Carta Informativa de la Sociedad Matemática Mexicana,
septiembre de 1998.
(4) 12ª. Olimpiada Mexicana de Matemáticas. Carta
Informativa de la Sociedad Matemática Mexicana, diciembre de 1998.
(5) El
Primer Concurso Estatal de Física y Matemáticas. Marco Antonio Valencia Arvizu.
Boletín del Departamento de Matemáticas de la Universidad de Sonora; abril de
1986.
(6) Olimpiadas Matemáticas.